dolores de parto
El pobre habitaquo sentía su enorme panza estallar con aquella camisa. El médico le dijo qeu era por su bien, para que no se hiciera daño. Nunca antes pensó en hacerse daño, pero desde aquél mismo momento no piensa en otra cosa que en mutilarse y hacerse desaparecer. La criatura de sus entrañas se retorcía también de dolor y eso le provocaba una impresión de que él mismo se iba a partir en dos. A los pocos segundos vio como la camisa de fuerzas es resquebrajaba por su tripa y sus brazos se dirigían hacia atrás apretando sus pulmones y no dejándole respirar. además del intensísimo dolor que estaba sintiendo la falta de aire le hacía perder la conciencia.