Duros despertares
Al despertar, habitaquo vio que su propio cuerpecito estaba rodeado de sangre y que había una criatura nadando en esa sangra, revolcandose cual cerdo fuera. Se sintió parcialmente aliviado pero al poco percibió que esa sangre no era de la criatura sino de el mismo. Le faltaban las piernas y en la panza tenía un boquete. No pudo soportar la sensación y se volvió a desmayar. El médico llegó en ese momento y le dijo a ese habitaquo inconsciente. Te lo dije, te dije que te harías daño. Y ¿Como se te ocurre poner a esta preciosa criatura entre tus entrañas esparcidas por toda la sala? ¿Tan loco estas?